Se busca Leviatán

Sí y no. En los siguientes párrafos se hablará sobre el Leviatán bíblico, pero no desde el punto de vista de un monstruo marino o una criatura diabólica, sino de la entidad todopoderosa que fue creada para mantener la convivencia de los seres humanos.

El Leviatán que nos interesa proviene del siglo XVII y es obra del filósofo y político inglés Thomas Hobbes, y es quizá su obra más importante y de gran influencia en la teoría materialista.

La teoría del Leviatán de Hobbes está basada en que los seres humanos tienden a ser egoístas y a buscar su propio beneficio, para ello no dudarán en entrar en conflicto con sus vecinos. Para evitar la continua guerra de todos contra todos, Hobbes propone la figura del Leviatán, al que la población le entrega el poder y el control de la fuerza y así garantizar la supervivencia de la comunidad. Ese actor poderoso es el Estado.

En el contexto en el que Hobbes escribió su obra, la globalización no existía y los problemas que existían no eran globales como a los que nos enfrentamos hoy en día.

Actualmente los principales problemas a los que se enfrentan los países son problemas globales y que necesitan de unas soluciones globales. Es necesario unas normas mínimas comunes de obligado cumplimiento para todos los países.

Por ejemplo, la pandemia que acecha al mundo no es posible controlarla si cada país sigue una dirección y a veces direcciones opuestas, porque no sirve de nada si no se actúa de una manera homogénea en todos los países. Todos tenemos que remar hacia el mismo objetivo y con los mismos límites.

La pandemia debería entenderse como una consecuencia de nuestro modelo de vida y de consumo. Si seguimos sin prestar la suficiente atención de forma unánime y global al problema del medio ambiente, la pérdida de multitud de especies provocará que los virus entren en contacto con las personas porque nosotros mismos habremos eliminado los diques de contención de esos virus.

Sería necesario no perder de vista que el ecosistema del planeta tiende al equilibrio y si existe una especie que pone en peligro el sistema equilibrado va a atacar a esa especie e intentará al menos reducir el número de componentes, ya sea subiendo la temperatura global o con virus nuevos y mortíferos.

Quizá sea hora de entender que debemos ir más allá del Estado como actor principal de poderes y soberanía. Hay determinados asuntos que deben ser gestionados por una entidad superior, un Leviatán de los Leviatanes, un Estado global con capacidad de poner el interés mundial al de los Estados. Para ello los Estados deberían entender, que como hicieron las personas del siglo XVII, ellos son egoístas y buscan lo mejor para sus compatriotas y si es necesario se llega hasta las últimas consecuencias.

Son los Estados los que deben ceder competencias a ese ente superior para que la humanidad pueda poner en marcha las acciones necesarias y que todos los países queden obligados a su cumplimiento. Seguramente deberán revisarse los modelos de crecimiento y del sistema financiero internacional para revertir la situación. Es un gran reto, pero nos jugamos mucho, la supervivencia de la humanidad depende de ese paso.

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